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El mapa de Tenerife
"Тенерифе - ... это чудом сохранившийся с доисторических времен заповедник."
Тур Хейердал

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Guía de Tenerife

Video sobre la isla de Tenerife Historia

Así, que ahora les ofrecemos entregarse un poco a la historia del archipiélago Canario.
Antes que nada nos gustaría mencionar, que aparte de su historia real, las islas tienen una gran cantidad de leyendas compuestas sobre ellas. Por ejemplo, la leyenda sobre las tierras míticas, que existen detrás de las Columnas de Hércules (Estrecho de Gibraltar), y que se pueden ver nada más entrar en el Mar Tenebroso (Atlántico antiguamente). Muchos autores antiguos consideraban dichas islas como el Edén, los Campos Elíseos o los Jardines de las Hespérides.
Uno de los testimonios que merece la atención es la obra de Plinio El Viejo que nos relata sobre una expedición realizada por el Rey africano Juba II, de la que trajo en calidad de recuerdo unos perros enormes. Desde aquel entonces existe el nombre de las islas: Canarias, que proviene de la palabra “CAN” (perro). Hoy en día todavía existen especimenes asombrosos de la raza regional de estos perros feroces, que se llaman “verdinos / bardinos”.
Las Islas Canarias estaban habitadas antes de la conquista española por los aborígenes de origen norteafricano (como certifican algunos informes historiales), cuyo nivel de progreso estaba en el horizonte paleolítico, y tan sólo oficios y la vida religiosa llegaron al nivel más alto.
Los guanches, que habitaban en la isla de Tenerife llevaban pieles y pescaban. Sabían trabajar con el barro, pero desconocían el torno de alfarero, desarrollaban la agricultura, pero no usaban arados. Las costumbres de sepultura eran bastante complicadas.
Los guanches es una población más que momificaba los difuntos, muchos escritores antiguos y hasta los contemporáneos pensaban que las islas canarias son la parte visible y la más alta del continente hundido Atlántida. Según tal creencia los guanches eran los descendientes de los Atlantes. Esa teoría es muy apreciada pero poco científica.
Cuando los conquistadores españoles aparecieron en Tenerife, la isla estaba dividida en 9 menceyatos, cada uno de los cuales se gobernaba por el Mencey, elegido por el Consejo de decanos.
La Conquista empezó en el 1402 con las irrupciones de Jean de Bethencourt y Gadifer de la Salle. Al poco tiempo las islas de Lanzarote, Fuerteventura y el Hierro fueron unidas a la Corona de Castilla. El mismo destino le tocó a la isla de la Gomera un poco más tarde.
Tenerife fue la última isla conquistada por el rey Ferdinando y la reina Isabel, pasados a la historia como los Reyes Católicos por el hecho de introducir el catolicismo el las tierras conquistadas a sangre y fuego.
El punto final de la victoria fue puesto por Dn. Alonso Fernández de Lugo en el año 1496. Algunos menceyes que estaban al frente del reino entraron en alianza con los conquistadores. Otros, como Bentor prefirieron suicidarse antes de entregarse al enemigo.
A pesar de la entrada inevitable de las islas en la civilización mundial, los europeos de aquellos tiempos como de costumbre pensaban sobre Tenerife cosas míticas o como del cuento de hadas. El primer héroe literario moderno que realizó un viaje a la Luna, saliendo desde el pico del Teide, fue Domingo González de Sevilla, el protagonista de la novela de Francis Godwin, “El hombre en la Luna”. La acción de la novela ocurría en el 1600.
Las raíces canarias se encuentran en todos los continentes. Las familias procedentes de Tenerife fundaron las ciudades de Montevideo y San Antonio en Texas (EE.UU.), el monje Ancheta, natural de La Laguna fue fundador de la ciudad de Sao Paulo en Brasil.
Incluso Rusia conoce a un tinerfeño, que fue Agustín de Bethencourt, descendiente del famoso conquistador Jean de Bethencourt. Dicho hombre emigró a Rusia y fue el primero en conseguir allí la cartera del Ministro/Consejero Asesor de Vías de Comunicación. Basados en sus proyectos fueron construidas las obras como el edificio de la Feria en Nizhniy Novgorod y el edificio de Manezh /picadero/ de Moscú.
Comercio y agricultura en la isla (por ejemplo, la elaboración del vino exquisito Malvasía, que se convirtió en el más preferido en el mundo) y su posición geográfica tan ventajosa atraían a esta isla no solamente a los emigrantes pero a los piratas también, que hacían unas algaras continuas. Todas estas circunstancias llevaron a cabo la fortificación de la costa por las obras defensivas como el Castillo San Cristóbal, San Juan y Paso Alto, donde en el 1657 los habitantes de la isla lucharon contra el pirata Blake y lo derribaron hasta vencer.
Hasta el almirante Nelson tentó la suerte en la orilla de Tenerife. En 1797 intentó tomar por fuerza Santa Cruz de Tenerife, pero sufrió una derrota de la mano del General Gutiérrez. Precisamente en esta batalla Nelson perdió su brazo derecho.
Del breve informe histórico vemos que las Isla Canarias y Tenerife en particular, durante muchos siglos fueron los buenos bocados para la conquista. La situación no ha cambiado desde entonces, a menos que hoy en día ha adquirido un toque civilizado, ¡por ejemplo turismo!
Durante muchos años consecutivos Tenerife mantiene el primer puesto en la industria de turismo.
Así describió Alexander Von Humboldt la isla de Tenerife: “¡Que placer me causó la estancia en las islas Canarias! Casi todos los naturalistas que, como yo, se dirigían rumbo a las Indias, solo tenían tiempo para llegar al pie del coloso volcánico, admirando los jardines maravillosos en el puerto de la Orotava. Yo tuve suerte y nuestra fragata (la corbeta de guerra) “Pizarro” permaneció en la orilla de Tenerife durante seis días”.

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